Haber
participado en el concurso de canto vocacional fue una experiencia única e
irrepetible, ser parte de esos cientos de adultos, jóvenes y niños que con su
voz queremos llegar a los corazones de los Elegidos
por Dios es la experiencia más emotiva que he podido vivir.
Como parte del
coro de la Rectoría Cristo Rey jamás creímos poder llegar tan lejos, participar
en Reynosa y en Matamoros fue magnífico pero haber obtenido el segundo lugar y
poder ser parte del Festival de Canto Vocacional en Saltillo nos lleno de
ánimos y ganas de seguir adelante.
Puedo decir
personalmente que fue la experiencia más emotiva que he vivido. Desde el
momento en que llegamos quede admirada por la gran cantidad de personas que en
primera acudieron a vernos y en segunda la gran cantidad de coros que
participaron, fue admirable ver como había personas de diferentes ciudades, con
diferentes formas de pensar y de hablar pero con el mismo objetivo que
nosotros, CANTAR POR LAS VOCACIONES.
El viaje me hizo
reflexionar que no fuimos únicamente por haber tenido una bonita interpretación
sino porque Dios quería que nos diéramos cuenta que lo que hacemos lo debemos
hacer con el corazón y solo para Él. Cuando el festival empezó y escuchamos los
cantos de los demás coros, me sorprendía cada vez más de lo hermoso que
cantaba, de lo bonito que eran sus cantos porque de diferentes maneras todos
pedíamos lo mismo, MÁS VOCACIONES y sinceramente pensaba que nuestro canto era
sencillo y estaba llena de nervios pero en el momento en que nos subimos al
escenario todo eso desapareció, cuando empezamos a cantar y vi la expresión de
las personas, la misma expresión que yo tenía al escuchar cantar a los demás
coros, me lleno de ánimo porque me di cuenta de que nuestro canto llego a los
corazones de muchos.
La estancia en Saltillo fue magnífica,
conocimos chavos de otros coros, convivimos como no lo habíamos hecho nosotros
mismos, conocimos a dos seminaristas a los que ahora puedo considerar como
amigos (Juan Carlos y Braulio) recorrimos Saltillo y sus parroquias y conocimos
la historia de esa ciudad mágica de sus orígenes, pero sobre todo puedo decir
que me acerque mucho más a Dios. Él es el motor de lo que hacemos, cantamos
para Él y por Él. Soy una persona que ama a Dios con el corazón entero pero
haber estado ahí con las personas que quiero, haber vivido esta experiencia
dejo una huella en mí que jamás se borrara y el amor hacia Dios ahora es más
grande porque sé que Él quiere que seamos también parte de sus mensajeros pero
con el don que nos dio.o, EL CANTO.Nohemí C. Esqueda
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