Del año 2008-2010 viví mi formación
catequética en el Movimiento familiar cristiano juvenil (MFCJ), tuve la
oportunidad de servir en mi parroquia San Antonio de Padua y en la pastoral
Juvenil y de estar dentro de la Banda de rock Católico Trinity. Desde que tengo
12 años he vivido cada que he tenido oportunidad los fines de semana
vocacionales en los cuales disfrutaba cada segundo de ellos.
Mi vida como chavo de adolescente fuera del
seminario era muy buena como la de muchos otros y tenia a Cristo de por medio
en mi parroquia y en mis amigos y no voy a negar que mi decisión de ingresar al
seminario fue algo complicada, pues, temía dejar aquellas cosas que me
agradaban y desprenderme de mis familiares y amigos. Toda vocación es especial para aquel que es
llamado por Dios y me siento alegre por que, de una manera u otra, hoy sirvo al
Señor y me preparo para hacerlo por medio del Sacerdocio.
Fue en el pre-seminario 2010 : “acepta el
reto: deja todo para seguirlo” en donde logre captar la invitación que el Señor
me hacia y entonces decidí dejarlo todo y seguir a Jesús.Era un martes y habían
transcurrido ya dos días del preseminario que estuvieron llenos de dinámicas y
temas que nos ayudaron a estar más cerca de Jesús y de mis compañeros pre-seminaristas. Ese día cayó la noche
y se nos invito a pasar a la capilla de teología en donde estaba el santísimo
presente. Esa noche le pregunte con gran fervor al Señor: ¿Qué quieres de mi
Señor?...esa, es la pregunta que hasta el día de hoy le hago al Señor, pero sigo dispuesto para ser cera blanda
entre sus dedos.
Le pedí
al señor que me diera la sabiduría en lo que restaba del preseminario para
responder según su voluntad, puesto que faltaban tres días para las entrevistas
y tenía mucho miedo de equivocarme.
Al terminar la hora santa el sacerdote
encargado del preseminario tomo la palabra y dijo.- chavos, ya mañana nos
iremos a nuestras casas puesto que el huracán “Alex” se aproxima, entonces,
Mañana en la mañana serán las entrevistas.
Mi nervosidad aumentó puesto que, al Señor, yo
le pedía tiempo y El me pedía una respuesta inmediata. Me sentía identificado
con aquel joven en la Biblia al cual el Señor invitaba a seguirlo. El joven le
decía.- “Si, Señor, pero déjame ir a
enterrar a mi padre.” Y Jesús respondió.- “El que toma el arado y mira hacia
atrás, no es digno del Reino de los Cielos”. A partir de ahí me di cuenta que
el Señor quería mi respuesta en ese momento.
Al siguiente día, después de la misa matutina,
llego mi turno de entrevista en la cual mi respuesta debido al porcentaje de mi
decisión fue un “Si”. Después de dar el si, logre ver que había tomado la
decisión correcta pues el Señor no te quita lo que tienes (aunque nada sea
nuestro si no de El) si no que multiplica su gracia. Decidí entonces…“Seguir al Señor y dejarlo todo por El ”.
Oscar
Ivan Cruz Peyrani
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