Entradas populares

martes, 14 de febrero de 2012

EL LLAMADO UN DON DE DIOS




Hola mi nombre es Carlos Alberto Rodríguez Delgado, de la Diócesis de Linares, y es un gusto compartir con ustedes brevemente el llamado de Dios a la vida sacerdotal, que a lo largo de estos ocho años he mantenido firme gracias a las oraciones de ustedes.

Mi inquietud vocacional empezó cuando tenía trece años, siempre ayudaba en la Iglesia de nuestra Señora de los Dolores en Hualahuises Nuevo León, ver revestirse al párroco me llenaba de admiración, esta inquietud nunca la compartí con nadie más que con mi hermana menor, creo que por eso no hubo oportunidad de ir a un seminario a esa edad, ya que nadie me hablaba de la existencia o algún lugar de formación.

La vocación se fue perdiendo quizá por el ambiente de la preparatoria, o porque no hable con nadie sobre esto, pero solo Dios conoce los motivos y él sabe los tiempos, después de mis estudios estuve trabajando durante cinco años nunca me separe de la Iglesia, seguía sirviendo, fue hasta Semana Santa del 2004 cuando surgió la vocación nuevamente, me invitaron a un proceso vocacional en Abril , pensé en ir,  ya que contaba con veinticinco años y que ya no era tiempo para aspirar a la vida sacerdotal pero Dios siempre llama cuando él quiere, “salió al anochecer ven a trabajar a mi viña” (Mt 20,8).  

Me decidí y la experiencia fue realmente valiosa, pero aun así me quedaron muchas dudas.
Después viví el pre-seminario durante una semana, la experiencia fue muy enriquecedora, durante esa semana hice mi opción a la vida sacerdotal, después de esa experiencia venía lo difícil avisar a mi familia, mi madre y mis hermanos me apoyaron, solamente mi padre se opuso, fue difícil dejo de hablarme durante un mes, aun así me fui al seminario poniendo en manos de Dios esa situación, pero Dios ha sido grande y va poniendo todo conforme a su voluntad, después de dos mese de mi ingreso al seminario mi padre cambio totalmente gracias a Dios, hoy es una de las personas que junto con mi madre me apoya en este camino que he escogido.

Son muchas anécdotas tristes y alegres que he vivido conforme han pasado estos ocho años, muchos tropiezos sí, pero que me han ayudado a seguir hacia adelante, a no mirar hacia a tras, el llamado de Dios sigue, solamente hay que esforzarme cada día, empuñar el arado y seguir cultivando este don de la vocación que Dios me ha dado.

Gracias a Dios ahora me encuentro estudiando en este seminario, donde me han recibido muy bien, a veces no entendemos los caminos del Señor, la vocación es un don y que ustedes son parte de nuestra formación, gracias por seguir orando por las vocaciones sacerdotales, Dios los bendiga.       

No hay comentarios:

Publicar un comentario